Elecciones 2011
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Por Alejandro Pastrana Valls
El fin de semana pasado se llevaron a cabo elecciones en los estados de México, Coahuila y Nayarit. Estas competiciones estuvieron bajo el microscopio y los reflectores de todos los medios de comunicación por tratarse de entidades “claves” para la elección presidencial del próximo año. Los comunicadores, politólogos y líderes de opinión prestaron especial atención al proceso realizado en la entidad gobernada desde hace seis años por Enrique Peña Nieto – el Estado de México.
El resultado fue el esperado. Las primeras planas nacionales definieron en pocas palabras la contienda electoral: por ejemplo, apabulla el PRI (Reforma), reinaugura el PRI el carro completo (Milenio), PRI gana en grande (Excélsior), arrasa el PRI (Universal), entre otras; la derrota para la oposición en el Estado de México fue tan fuerte que el “corredor azul” (Tlalnepantla) y el “cinturón amarrillo” (Ecatepec y Nezahualcóyotl), desaparecieron para integrarse a las filas del partido en el gobierno (Estado de México), el Revolucionario Institucional.
El abstencionismo en la elección del Estado de México, como es ya una desafortunada costumbre, fue el vencedor. La participación se estima en apenas el 43 por ciento, ocasionada con seguridad, por el estado del tiempo o por la diferencia en preferencias entre las opciones políticas. En otras palabras, cuando el primer lugar tiene un margen “holgado” en comparación al segundo mejor posicionado, los votantes tienen menos incentivos a participar en las urnas, por considerar que su voto no alterará el resultado de la elección.
En contraste, la participación de la ciudadanía en las elecciones locales en los estados de Nayarit y Coahuila fueron mayores a las competiciones federales. La participación en estos estados alcanzaron el 56 y 61 por ciento, respectivamente.
En términos generales, las elecciones del fin de semana pasado demostró la recuperación del Revolucionario Institucional. Al grado tal, que en el estado de México, el candidato del PRI a la gubernatura, Eruviel Ávila, obtuvo un millón de votos más de los que alcanzó el gobernador actual, Peña Nieto, en 2005. Esto es originado por el efecto mediático del puntero en las encuestas para la elección presidencial del próximo año.
Los resultados “arrolladores” del PRI se dan cuando los tres partidos más fuertes –PAN, PRI y PRD- compiten por separado. Sin embargo, si se evalúan las contiendas con coaliciones, las conclusiones son favorables a las alianzas. Por ejemplo, en las elecciones municipales en el estado de Hidalgo, las alianzas ganaron diez presidencias municipales.
En términos generales, ¿quiénes son los vencedores y quiénes los vencidos? Pregunta complicada de resolver. Esta elección es un buen indicador de cuál será el escenario de la competición presidencial, abriendo así la posibilidad de varias alternativas: por ejemplo, las coaliciones.
Los partidos de oposición, derrotados en estas competiciones, tendrán una preocupación en común: la unidad interna. Ésta podrá reabrir el debate de una posible coalición con vistas a la elección de 2012. En el fondo el PRI mantuvo las gubernaturas (en estricto sentido, no ganó) o, en el mismo sentido, no las perdió como en 2010 cuando las alianzas electorales dieron al triunfo a la oposición en Oaxaca, Puebla y Sinaloa.
Es importante recordar que las coaliciones entre el PAN y PRD han tenido grandes resultados electorales; por ejemplo, en el estado de Chiapas en 2010. Sin duda éstas son una señal de vanguardia y progreso político de los partidos en la entidad. Quienes podrán aportar ideas, programas y proyectos para impulsar un contendiente fuerte que pueda competir contra un PRI fortalecido y además, con la inercia provocada por las elecciones presidenciales que hasta ahora, como ya dijimos, encabeza las preferencias el gobernador Enrique Peña Nieto.
Estas elecciones abren otra interrogante, la viabilidad y efectividad que tuvieron o no las reformas electorales, las cuales como fin último tienen que generar contiendas equitativas y legítimas. Ahora bien, ¿Qué rumbo tomó y tomará la democracia en México?
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Last Update: Dec. 9, 2024, 11:21 p.m.