Tuxtla reflexivo
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ColumnTuxtla reflexivo
Por Alejandro Pastrana Valls
Bicentenario de la Independencia y centenario de la Revolución de México han sido los temas mediáticos más importantes de este año. La historia del país invitaba a una gran reflexión sobre los alcances y los retos que la sociedad mexicana tiene. Los eventos conmemorativos del Bicentenario realizados por el gobierno federal quedaron en un simple intento, el cual desalentó a quienes esperaban con ansías esta fecha histórica. Este evento se caracterizó por resaltar los simbolismos de un país como México (mariachi, fútbol, bailes tradicionales, etc.); sin embargo, no lograron impactar a la mayor parte de los habitantes del país. En nuestro caso, como chiapanecos que somos, la situación es especial. La anexión de Chiapas a los Estados Unidos Mexicanos el 14 de septiembre de 1824, después de la realización de un plebiscito popular (ejemplo democrático), es clave para entender la identidad de quienes habitamos esta tierra tan especial. Los chiapanecos ante todo se sienten chiapanecos y posteriormente mexicanos. Por lo que nuestros simbolismos son únicos y afortunadamente los observamos en la cotidianidad. La identidad de esta sociedad está vinculada a enaltecer los usos y costumbres. La tradición es eje fundamental del desarrollo político, económico y social de la entidad. Las pichanchas, las chiapanecas, los parachicos y su colorido son utilizados habitualmente en la vida diaria de quienes habitan en el Estado. Los parques y las calles están matizados por la vistosidad y alegría de estos colores. Por ejemplo, hace unos días tuve la oportunidad de visitar el nuevo “Parque Bicentenario, José María Morelos y Pavón”, éste es un espacio muy importante para el convivio de los tuxtlecos y sus visitantes, una plaza que utiliza simbolismos y figuras que representan la identidad de los chiapanecos. Cuando tenemos la oportunidad de volver al Estado, nos encontramos a primera instancia la sensación del calor húmedo que se genera por la gran diversidad de flora y fauna. La lluvia refresca por unas horas a las ciudades; sin embargo, al transcurrir el tiempo, el clima vuelve a su punto inicial. Las tardes, después del trabajo, se comparten en familia. Caminar por los parques o simplemente sentarse en las calles a tomar café y ver pasar los recuerdos y las historias de las primeras familias que habitaron Tuxtla. Las conversaciones enriquecen y fortalecen nuestros orígenes, escuchar a los abuelos hablar es imaginarnos aquella capital en donde las calles no tenían nombres; en cambio, se conocían a los habitantes por sus apelativos y por sus actividades. Otro rasgo característico que se tiene al volver a Tuxtla es escuchar a la gente hablar con voseo, el uso del “vos” en lugar del “tú” como pronombre personal. Además, que usualmente los chiapanecos utilizamos la “s” en la conjugación de los verbos. Por ejemplo, vinistes, comistes, etc. Todo ello es característico de una sociedad que mantiene excepcionalmente arraigados las costumbres y tradiciones milenarias. El gusto por comer de nuevo aquellos platillos que saboreamos antes de partir de este terruño, es visita obligada cuando se vuelve a Chiapas. El pozol, los tamales y los tacos de diferentes locales, nos hacen recordar nuestra juventud o infancia. Es quizá uno de los temas de conversación de la mayor cantidad de chiapanecos fuera del estado, el antojo de estos platillos como recuerdo de una identidad única que nos hace diferente al resto de los mexicanos. Volver a Chiapas, y en mi caso a Tuxtla, es alimentar de nuevo los sueños y las esperanzas. Es reflexionar dónde estamos, de dónde vinimos y hacía donde vamos. Las festividades patrias están relacionadas a ello, a recordar que nuestro pasado es fuente de reflexión para saber si nuestro camino ha sido el que hemos trazado. Estar en Chiapas es cargar el alma y el cuerpo de energía para continuar luchando para alcanzar las metas establecidas. Afortunadamente soy uno de los millones de mexicanos que puede presumir orgullosamente que soy de esta tierra, a la cual tanto admiro, amo, debo y agradezco. Comentarios: alejandro@pastranavalls.com
Last Update: Dec. 9, 2024, 11:21 p.m.